4.0 Las Vanguardias

Ya sabéis que a mí me gusta buscar lo que hacen el resto de las artes, especialmente la pintura, antes de meterme a fondo en un movimiento literario. Esto hace que podamos tener una imagen visual del movimiento. Para el caso de las vanguardias hay muchísimo y muy variado material. Esta presentación hace un barrido por algunos de estos movimientos:

y aquí tenéis la segunda parte:

Hay aquí una página muy clara de los principales ismos que os convendría revisar

http://raulygustavo.tripod.com/LUSigloXX5a/index.html

La siguiente presentación se centra en el cubismo:

Algunas imágenes para retener:

Y creo que deberíais echar un vistazo a una de las “obras de arte” que hicieron más célebre a Marcel Duchamp:

Aquí tenéis la imagen:

La Fuente
La Fuente

i_monna_lisa_i_marcel_duchamps O esta otra

Sobre el dadaísmo podéis poner imágenes con este vídeo (aunque sólo sea por curiosidad):

http://es.youtube.com/watch?v=tmtfFleqQcY

Y, por supuesto, tenéis que conocer lo siguiente:

Para hacer un poema dadaísta

Tristan TZARA

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Un ejemplo:

cuando los perros atraviesan el aire en un diamante como las ideas y el apéndice de la meninge señala la hora de despertar programa (el título es mío) premios son ayer conviniendo en seguida cuadros / apreciar el sueño época de los ojos / pomposamente que recitar el evangelio género se oscurece / grupo el apoteosis imaginar dice él fatalidad poder de los colores / talló perchas alelado la realidad un encanto / espectador todos al esfuerzo de la ya no es 10 a 12 / durante divagación caracoleos desciende presión / volver de locos uno tras otro sillas sobre un monstruosa aplastando el escenario / celebrar pero sus 160 adeptos en paso en los puestos en mi nacrado / fastuoso de tierra plátanos sostuvo esclarecerse / júbilo demandar reunidos casi / de ha la uno tanto que le invocaba de las visiones / de los canta ésta ríe / sale situación desaparece describe aquella 25 danza salve / disimulé todo de no es fue / magnífica la ascensión tiene la banda mejor luz cuya suntuosidad escena me music-hall / reaparece siguiendo instante se agitar vivir / negocios que no prestaba / manera palabras vienen esa gente


De: Siete manifiestos DADA

Tusquets editor, Barcelona, 1972

Y entre los procedimientos de creación surrealistas tenéis que conocer los cadáveres exquisitos

Cadavre Exquis, Man Ray (Emmanuel Radnitzky, 1890-1976), Joan Miró. (1893-1983), Max Morise e Yves Tanguy. (1900-1955).
Cadavre Exquis, Man Ray (Emmanuel Radnitzky, 1890-1976), Joan Miró. (1893-1983), Max Morise e Yves Tanguy. (1900-1955).

El movimiento surrealista, si bien tomó elementos del cubismo y el dadaísmo, buscó la innovación recurriendo a nuevos materiales y, muy especialmente, a técnicas nunca antes empleadas. La técnica más conocida y practicada dentro del grupo fue la del cadáver exquisito que, de manera análoga al automatismo, intentaba reducir al mínimo la intervención posible de la voluntad consciente del autor.

El cadáver exquisito (cadavre exquis, en francés) fue una técnica usada por los surrealistas en 1925 y consistía en una creación colectiva que se va continuando sin que los autores conozcan la obra del autor anterior.

Los surrealistas escribían o dibujaban en un papel, lo doblaban – de manera que quedase oculto lo escrito – para que el siguiente autor continuara la obra. Al desplegar la hoja se obtenía un montaje de imágenes inconexas que formaban una nueva imagen.

La idea procedía del poeta Isidore Ducasse, autodenominado Conde de Lautréamont quien en sus “Cantos de Maldoror” (siglo XIX) había definido la belleza como el encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas. Venerados por los surrealistas, sus Cantos de Maldoror convierten a Ducasse en una figura de culto de la vanguardia parisina que considera su obra como una fuerza liberadora de la imaginación.

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