Os dejo este enlace a una página de un instituto que han elaborado una síntesis muy chula con imágenes de las revistas, fotografías de los poetas, etc.
8.7. Poesía desde los 80
Como poeta contemporáneo yo he elegido a Luis García Montero:

Podéis empezar a conocer su obra con este texto:
Por detergentes y lavavajillas
por libros desordenados y escobas en el suelo
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas no bolígrafos,
por los sillones sin periódicos
quien se acerca a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.
Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.
Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.
Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros título para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.
Cabo Sounion
Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda
la historia de mi vida frente a mí,
en este amanecer de intimidad,
cuando la luz es inmediata y roja
y yo soy el que soy
y las palabras
conservan el calor del cuerpo que las dice.
Serán memoria y piel de mi presente
o sólo humillación, herida intacta.
Pero al correr del tiempo,
cuando el dolor y dicha se agoten con nosotros,
quisiera que estos versos derrotados
tuviesen la emoción
y la tranquilidad de las ruinas clásicas.
Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,
despunte con el cuerpo medio roto,
con el amor, como un friso desgastado,
conserve dignidad contra el azul del cielo
y que en el mármol frío de una pasión antigua
los viajeros románticos afirmen
el homenaje de su nombre,
al comprender la suerte tan frágil de vivir,
los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo.
Lord Byron, fascinado por las mismas ruinas del Templo de Poseidon en el cabo Sounion, incluyó esta frase en su obra, “Don Juan”: (por cierto, también dejó grabada una inscripción con su nombre en las piedras)
“Place me on Sunium’s marbled steep,
Where nothing save the waves and I
May hear our mutual murmurs sweep;
There, swan-like, let me sing and die.”
(“llevadme ante el marmoreo farallón de Sunión,
donde nadie salvo yo mismo y las olas
pueden oir nuestros murmullos mutuos;
allí, como un cisne, dejadme cantar y morir”.)
El amor
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
Confesiones
Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.
Si yo te comentase que la vida es mentira,
háblame del amor o de tu cuerpo,
de la noche contigo.
Y recuérdame luego
los días que son días porque alguien me ama
o acaso
porque tú me prefieres.
(“Diario cómplice”, 1987)
http://amediavoz.com/garciamontero.htm
Para saber más de él, os dejo una entrevista que publicaron en EL PAÍS:
El escritor granadino reúne todos sus libros de versos en un volumen de casi 700 páginas a la vez que publica un ensayo sobre el papel de la poesía en un mundo atrapado entre las leyes del mercado y las identidades excluyentes. En esta entrevista, repasa en paralelo la evolución de su obra y la de la sociedad española a lo largo de los últimos 25 años.
“Lorca nunca estará mejor honrado que donde está enterrado. Otra cosa es el morbo de hacerse fotos con la calavera y usar la memoria histórica como objeto de consumo”
Mi poesía es un país humilde de la Europa mediterránea, con ciudadanos educados, pero muy vitalistas y enamoradizos, que limita al norte con la vanguardia juvenil, al este con la poesía social, al oeste con la retórica clásica y al sur con el mar de las letras de tango o de bolero y con las canciones de Joaquín Sabina”. Así describía Luis García Montero (Granada, 1958) su trabajo hace diez años. Y el mapa no ha hecho más que crecer. Catedrático de Literatura y comisario este año del centenario de Francisco Ayala, García Montero no para. Es el poeta más popular de su generación y, del Adonais al Loewe pasando por el Nacional o el de la Crítica, ha ganado casi todos los premios disponibles. Acaba de reunir sus poemas en un volumen y de publicar un enjundioso ensayo sobre poesía contemporánea, pero ya anuncia nuevo libro de versos: Vista cansada. En su casa, vigilado por los retratos de clásicos como Juan Ramón Jiménez y Homer Simpson, el poeta anuncia con una sonrisa que quiere publicarlo en 2008: “Ese año cumplo los 50″.
PREGUNTA. Su poesía completa recorre 25 años. ¿Cómo era usted en 1980?
RESPUESTA. Ese año publiqué Y ahora ya eres el dueño del puente de Brooklyn. El libro era típico de universitario de la época: mucha novela negra, vanguardia, Lacan, Foucault y Althusser. Luego descubrimos a Antonio Machado y su noción de “nueva sentimentalidad”, que defendía que los sentimientos no son eternos sino que tienen una historia.
P. ¿Cómo se traduce eso en poesía?
R. Para mí la poesía es un punto de llegada, no de partida. Es la consecuencia de un proceso de reflexión moral, no una mera expresión de sentimientos. Nada hay más falso que la sinceridad espontánea. Bajo la supuesta espontaneidad suelen esconderse acríticamente valores que uno cree propios pero que son los de una sociedad homologada. Por eso creo que la poesía es un género de ficción, una construcción, un asunto de ciudadanos y no de héroes. Dejar la rebeldía a los héroes es una forma de renunciar a la rebeldía. No se trata de romper el lenguaje, sino de apropiárselo.
P. Usted empezó a escribir durante la famosa transición. ¿Cómo recuerda aquel tiempo?
R. Creíamos que en el país todo estaba politizado, pero la política se fue poco a poco quedando al margen empujada por la economía. De hecho, el partido comunista, más importante en la dictadura que en la democracia, sufrió esa marginalización de la política. Se fueron imponiendo los partidos que primaban lo económico sobre lo ideológico. Eso explica también la importancia de la monarquía en esos años. Como la política parece que lo mancha todo, había que buscar un estamento “puro”. La democracia fue el fruto del bienestar económico y no al revés. Siempre recuerdo un poema de Carlos Barral en el que unos turistas nórdicos, sanos y flexibles, contrastan con la grisura de una procesión. Como dice Barral: “¡Qué oscura gente y qué encogidos vamos!”. Así éramos. El gran cambio de mentalidad se dio en los sesenta y setenta. No había otra salida. La sociedad de bienestar y consumo no cuadra con un régimen católico y de moral decimonónica.
P. Usted siempre ha defendido para la poesía una dimensión política sin panfletos.
R. Recuerdo que después de una lectura en un pueblo con ayuntamiento del PCE, el alcalde tomó la palabra para pedir a los hombres que no pegaran a sus mujeres por ir a la escuela nocturna. La nueva sentimentalidad cristalizó como política, sí. Claro que en una ocasión estaba con Alberti en la RDA y pasaron unos folletos en los que se decía que los poetas cantan a la colectividad frente a los sentimientos pequeñoburgueses. Le dije a Rafael: “Si les doy a éstos un poema para que lo traduzcan me mandan a la cárcel”.
P. ¿Recuerda dónde estaba cuando cayó el muro de Berlín?
R. Creo que estaba con Alberti en mi casa de Granada. Bueno, no sé si fue en la caída del muro o en la caída de Ceausescu. Para él pesaba mucho el hecho de que la URSS apoyara a la República cuando las democracias europeas la abandonaron. Para él fue una gran conmoción porque la URSS había sido la libertad y la justicia pese a que terminó degenerando en dictadura. Ya lo avisó Cernuda: nuestras revoluciones pueden ser más crueles e injustas que nuestras leyes. Para mí la pregunta era: ¿qué hacer? ¿No seguir porque las banderas se han manchado? ¿Dejar los sueños porque se han corrompido?
P. ¿Ese sentimiento llegó a su poesía?
R. Ese sentimiento atraviesa un libro como Las flores del frío, de 1991. Por un momento tuve la tentación del ensimismamiento. Al final decidí no dormir en la misma cama que mis sueños. De ahí el título del libro siguiente: Habitaciones separadas. El reto era no caer ni en el cinismo ni en el silencio y apostar por la conciencia como espacio entre la intimidad y los vínculos colectivos. Hay que reivindicar la individualidad porque la ideología neoliberal lo está homologando todo y liquidando los espacios públicos a costa de liquidar las conciencias. La poesía es esa reivindicación de la individualidad, pero de una individualidad dialogante, ni egoísta, ni identitaria, ni esencialista.
P. A Habitaciones separadas siguió Completamente viernes.
R. Sí, un libro de amor escrito mientras estaba viviendo una historia apasionada. ¡Y lo peor para escribir un libro de amor es estar enamorado apasionadamente! En poesía la desdicha siempre ha tenido más prestigio que la dicha, y yo quería reivindicar la alegría. Releyéndolo ahora me he dado cuenta de que está lleno de recursos tomados de otros poetas: del Mío Cid, de San Juan… Quizá traté de contrarrestar la carga biográfica.
P. ¿Qué papel juega el pudor en la poesía amorosa?
R. El pudor y el sentido del ridículo deben funcionar como formas de lucidez. Un poema no puede ser un ingenuo desahogo sentimental, debe aspirar a algo más, buscar una verdad general. Para escribir un buen poema no basta con sentir, hay que hacer sentir.
P. La intimidad de la serpiente, su último libro, es el más… yo no diría desencantado, ¿entrado en años, tal vez?
R. Eso seguro. El libro surgió cuando estaba contándole un cuento a mi hija y una moto que pasaba por la calle la despertó. Pensé en lo que podía significar una moto para ella -la libertad, la noche- y lo que significaba para mí cuando era niño -la Derbi obrera de los que iban a trabajar de madrugada-. Pensé en cómo he evolucionado yo y en cómo ha evolucionado la sociedad. Al miedo de los pobres le ha seguido el miedo de los ricos. El miedo a los que llegan, por ejemplo. ¿De verdad que en una Europa de la abundancia es un problema que lleguen a Canarias unos miles de inmigrantes? ¿Nadie se acuerda ya de los republicanos que pasaron a Francia en 1939 o de los emigrantes de los sesenta? Frente a la cerrazón y al desencanto hay que defender la conciencia y la memoria.
P. Memoria es la palabra de moda.
R. A mí me interesa más la Constitución europea que la Constitución republicana, la verdad. Creo que la izquierda debe sentirse orgullosa de su tradición, pero para mirar al futuro. Y cierta izquierda quiso vendernos como Constitución lo que no era más que un mero tratado económico con barniz constitucional. Donde la Constitución española habla de derecho al trabajo la europea habla de derecho a buscar trabajo. Parece una broma. Mirar a 1936 no debería hacernos apartar la vista de 2006.
P. ¿Qué le parece la ley de memoria histórica?
R. Al final ha quedado aguada ¿no? Habría que empezar por revisar los libros de texto, que siguen usando clichés acuñados en el franquismo y llamando ejército nacional a un ejército golpista. Lo importante es reconocer los derechos de los represaliados y atender sus demandas. Me parece mejor que gestos más vistosos, como abrir las fosas.
P. Usted es de Granada, ¿qué se debería hacer con la fosa en la que está Lorca?
R. En 1973, Ian Gibson escribió un libro en el que quedaba todo claro. Se localizó el lugar del fusilamiento, se supo quiénes le acompañaban, se compró el terreno y se hizo un parque. Lorca nunca estará mejor honrado que en ese parque, un sitio al que se puede ir a pasear, a jugar. Hay que mirar caso por caso para esclarecer la verdad, de acuerdo, pero en su caso está todo claro. Otra cosa es el morbo de hacerse fotos con la calavera y usar la memoria histórica como objeto de consumo.
Para escuchar al autor recitando sus textos (no se ve muy bien, pero sí se oye):
http://www.cervantesvirtual.com/portal/poesia/montero/videos.shtml
Otra faceta de este autor es el continuo guiño que hace a la tradición clásica española. Escribe Odas, Églogas… pero actualizadas. A mí me encanta la “Égloga de los dos rascacielos”, escrita sobre la estructura y la métrica de la ÉglogaI de Garcilaso. Puedes leer el texto en el Blog que tengo para 1º de Bachillerato:
http://belendom.blogspot.com/2008/03/garcilaso-hoy.html
8.6 La poesía de los 70: “Los novísimos”
En la editorial de Carlos Barral, en la Barcelona de 1970 se publica la polémica y caprichosa antología de Nueve novísimos poetas españoles, que incluía a Pedro Gimferrer, Leopoldo María Panero, José María Alvarez, Guillermo Carnero, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix y Ana María Moix. En las antologías que siguieron a ésta se irían añadiendo otros nombres: Antonio Colinas, Jenaro Talens, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Miguel D’Ors… Esta es la primera generación de poetas nacidos después de la guerra civil, que comienzan a escribir en una “sociedad de consumo”, que mantenía una estrecha formación católica tradicional, donde los niños se evadían a través de la lectura de tebeos, a la espera de quedar deslumbrados frente al cine americano, las primeras televisiones y los discos de jazz y pop-rock.
En 1970 la antología Nueve novísimos se presentaba a la sociedad española desafiando, rompiendo barreras y esgrimiendo nuevos estilos de escritura. En el prólogo José María Castellet decía claramente que su intención había sido manifestar la existencia de un nuevo tipo de poesía cuya tentativa era, precisamente, la de oponerse -o ignorar- a la poesía anterior. Por eso, los poetas allí presentados, reivindicarían todo lo que durante las útimas décadas se había rechazado: el decadentismo, el esteticismo, el lujoso léxico modernista, el estilo de la vanguardia, el malditismo… Sin duda, la propuesta novísima regeneró el ambiente literario español, trazó caminos y posibilidades, enseñó a escribir y a leer a muchos jóvenes poetas, a enfocar el acto de creación de forma distinta. Nueve novísimos sirvieron de ayuda y de estímulo a muchos jóvenes que entonces empezaban.
En las declaraciones que hacían, siempre polémicas, rebeldes, escépticas y distantes con respecto a la cultura española del momento, se mostraban muy interesados por la literatura de otros países. Defendían el individualismo y el irracionalismo, la modernidad, se sentían cercanos a las vanguardias, al surrealismo, a los escritores malditos y a los decadentes, amigos de celebrar a poetas de segunda fila, o a aquellos que sí habían sido relegados en la inmediata posguerra española. Les gustaba incorporar a sus poemas objetos de gusto kitsch o camp, un léxico suntuoso o muy tecnicista y referencias al cine, a la música y los cómics. Fascinados por la cultura francesa y anglosajona, se alejaban conscientemente de la realidad española que les rodeaba, haciendo que sus poemas dieran cabida, en largas enumeraciones, a referencias, glosas y citas en varios idiomas de pintores, directores y actores de cine y escritores de medio mundo. Las referencias culturales se acumulaban en los poemas indigestando la lectura, epatando al lector y alejando, en suma, al escaso público que se acercaba a la poesía de la época.
Veremos a poetas, importantes hoy y muy jóvenes entonces, alardeando de culturalismo y de contracultura al mismo tiempo; incluso los más culturalistas eran los que ofrecían las respuestas más contraculturales. Se trataba de crear una nueva realidad a través del poema, con sus citas, los silencios retóricos, los exotismos geográficos, los irracionalismos y las enumeraciones caóticas; se rendía culto a la palabra y lo de menos era el sentimiento del poeta, su más íntima visión del mundo, su interioridad. Al final, la identidad del poeta se perdía, se fragmentaba en la propia creación. Como decía Gimferrer: „No sabemos quién narra porque no sabemos quiénes somos… El narrador -eje firme e invariable del relato decimonónico- pierde espesor y consistencia, cede a la inseguridad y a las zonas de sombra…”
Para empezar a leer algo de Pere Gimferrer:
ARDE EL MAR
Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el
cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo
en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines
Dick Tracy los cristales empañados la música zíngara
los relatos de pulpos serpientes y ballenas
de oro enterrado y de filibusteros
Un mascarón de proa el viejo dios Neptuno
Una dama en las Antillas ríe y agita el abanico de nácar
bajo los cocoteros
Y para leer más cosas:
http://amediavoz.com/gimferrer.htm
Respecto a Leopoldo Panero, hay un documental de Jaime Chávarri, “El desencanto”, en el que él y sus hermanos hablan sin pelos en la lengua de su familia, personajes todos ellos que han dado mucho al “cotilleo literario”. Si tienes curiosidad, la puedes ver aquí:
8.5. La poesía de los 60
Ironía, escepticismo, tristeza, intimidad, humor… son algunos de los adjetivos que pueden caracterizar los textos de estos años.
Uno de los poetas más interesantes es Ángel González, aquí podéis leer y escuchar algunos de sus poemas recitados por él mismo:
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=crit.php&wid=603&show=poemas&p=Angel+Gonz%E1lez
¿Cómo seré o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.
***
Muerte en el olvido
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita…
***
Me basta así
Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas…
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.
***
Esto es un poema.
Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:
Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el… (silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
Etcétera.
Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa. Escupe dentro.
Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.
***
“Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten”
Para leer algo de José Agustín Goytisolo:
http://atlasdepoesia.blogcindario.com/2006/02/00060-jose-agustin-goytisolo.html
De Algo sucede
NADIE ESTÁ SOLO
En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad.
Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?…
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio.
¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.
PALABRAS PARA JULIA
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante un muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida y sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre sólo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.
Pero cuando yo te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso
Algunos textos de Jaime Gil de Biedma:
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=crit.php&wid=194&show=poemas&p=Jaime+Gil+de+Biedma
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
¡Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
8.1 Poesía en el exilio
Además de autores como Rafael Alberti, que ya hemos visto en temas anteriores, os dejo aquí algo de León Felipe

A. ¿Por qué habla tan alto el español? (1942)
[Lo podéis escuchar aquí:http://www.palabravirtual.com/bio.php?ir=ver_voz.php&wid=1850
“Sobre este punto creo que puedo decir también unas palabras.
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable, es una enfermedad crónica. Tenemos los Españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre, para siempre, porque tres veces, tres veces, tres veces tuvimos que desgañitarnos en la historia hasta desgarrarnos la laringe.
La primera fue cuando descubrimos este Continente y fue necesario que gritásemos sin ninguna medida: ¡Tierra! ¡Tierra! Había que gritar esta palabra para que sonase más que el mar y llegase hasta los oídos de los hombres que se habían quedado en la otra orilla. Acabábamos de descubrir un mundo nuevo, un mundo de otras imensiones, al que cinco siglos más tarde, en el gran naufragio de Europa, tenía que agarrarse la esperanza del hombre.¡Había motivos para hablar alto! ¡Había motivos para gritar!
La segunda fue cuando salió por el mundo, grotescamente vestido con una lanza rota y con una visera de papel, aquel estrafalario fantasma de La Mancha, lanzando al viento desaforadamente esta palabra olvidada por los hombres:¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!…¡También había motivos para gritar!
El otro grito es más reciente. Yo estuve en el coro. Aún tengo la voz parda de la ronquera.
Fue el que dimos sobre la colina de Madrid, el año 1936, para prevenir a la majada, para soliviantar a los cabreros, para despertar al mundo: ¡Eh! ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!
El que dijo Tierra y el que dijo Justicia es el mismo español que gritaba hace seis años nada más, desde la colina de Madrid a los pastores: ¡Eh! ¡Que viene el lobo!.
Nadie le oyó. Nadie. Los viejos rabadanes del mundo que escriben la historia a su capricho, cerraron todos los postigos, se hicieron los sordos, se taparon los oídos con cemento y todavía ahora no hacen más que preguntar como los pedantes: ¿Pero, por qué habla tan alto el español?
Sin embargo, el español no habla alto.Ya lo he dicho. Lo volveré a repetir: El español habla desde el nivel exacto del hombre, y el que piense que habla demasiado alto es porque escucha desde el fondo de un pozo.
B. II. SÉ TODOS LOS CUENTOS
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.
8.2 Miguel Hernández
( Una curiosidad: este dibujo se lo hizo Buero Vallejo cuando coincidieron en la cárcel)
“Tu risa me hace libre
Me pone alas
soledades me quita
cárcel me arranca”.
En esta página podéis ver y bajaros algunos libros completos del autor, además de leer testimonios de coetáneos suyos, su correspondencia…e incluso escuchar el único testimonio que queda de su voz recitando un poema:
http://mhernandez.narod.ru/sobrestesitio.htm
El rayo que no cesa
A. ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
B. Sonetos
Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.
Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.
El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más potente, negro y grande.
Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.
***
No me conformo, no: me desespero
como si fuera un huracán de lava
en el presidio de una almendra esclava
o en el penal colgante de un jilguero.
Besarte fue besar un avispero
que me clama al tormento y me desclava
y cava un hoyo fúnebre y lo cava
dentro del corazón donde me muero.
No me conformo, no: ya es tanto y tanto
idolatrar la imagen de tu beso
y perseguir el curso de tu aroma.
Un enterrado vivo por el llanto,
una revolución dentro de un hueso,
un rayo soy sujeto a una redoma.
***
La muerte, toda llena de agujeros
y cuernos de su mismo desenlace,
bajo una piel de toro pisa y pace
un luminoso prado de toreros.
Volcánicos bramidos, humos fieros
de general amor por cuanto nace,
a llamaradas echa mientras hace
morir a tranquilos ganaderos.
Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,
pastar mi corazón, trágica grama,
si te gusta lo amargo de su asunto.
Un amor hacia todo me atormenta
como a ti, y hacia todo se derrama
mi corazón vestido de difunto.
C. Cancionero y romancero de ausencias
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
D. Para la libertad.
En realidad es la segunda parte de un poema que se llama El herido de “El hombre acecha”, un libro escrito durante la Guerra Civil española. Tiene este comienzo: Para el muro de un hospital de sangre.
Es uno de sus textos más conocidos. Tal vez porque Serrat le puso música y lo popularizó, aquí está el vídeo en el que canta con Sabina:
Y aquí el texto:
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
8.3 La poesía desde 1939: Años 40
3. Poesía vanguardista:
Uno de los principales componentes del postismo (“más allá de los ismos”) es el poeta gaditano Carlos Edmundo de Ory. Aquí os dejo unos textos:
HIPÉRBOLE DEL AMOROSO
Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.
ME VAS A DEJAR TRISTE OTRA VEZ COMO ANOCHE
Me vas a dejar triste otra vez como anoche
Y a ti te gusta estar pálida como anoche
El viento ulula ladran los perros como anoche
Ves que pongo en tu vientre mis manos como anoche
Hágase la locura dijo una voz anoche
Pero este viento no es el mismo que el de anoche
No preguntes ahora si el mundo empezó anoche
Esta noche nos traen los despojos de anoche
Pero se han puesto negras las estrellas de anoche
Sigue chillando el pájaro que entró en el cuarto anoche
Ya juegan como anoche gimiendo como anoche
las sombras que parecen bichos en agonía
Otros poetas, como Eduardo Cirlot, se sumaron más tarde al movimiento:
Mi alma es la ventana donde muero.
Mi alma es una danza maniatada.
Mi alma es un paisaje con murallas.
Mi alma es un jardín ensangrentado.
Mi alma es un desierto entre la niebla.
Mi alma es una orquesta de topacios.
Mi alma es una rueda sin reposo.
Mi alma son mis labios que se abren.
Mi alma es una torre en una playa.
Mi alma es un rebaño de suplicios.
Mi alma es una nube que se aleja.
Mi alma es mi dolor, mío, por siempre.
Mi alma es el naranjo azul que arde.
Mi alma es la paloma enajenada.
Mi alma es una barca que regresa.
Mi alma es un collar de vidrio y llanto.
Mi alma es esta sed que me devora.
Mi alma es una raza desolada.
Mi alma es este oro en que florezco.
Mi alma es el paisaje que me mira.
Mi alma es este pájaro que tiembla.
Mi alma es un océano de sangre.
Mi alma es una virgen que me abraza.
Mi alma son sus pechos como astros.
Mi alma es un paisaje con columnas.
Mi alma es un incendio donde nieva.
Mi alma es este mundo en que resido.
Mi alma es un gran grito ante el abismo.
Mi alma es este canto arrodillado.
Mi alma es un nocturno y hay un río.
Mi alma es un almendro de oro blanco.
Mi alma es una fuente enamorada.
Mi alma es cada instante cuando muere.
Mi alma es la ciudad de las ciudades.
Mi alma es un rumor de acacias rosas.
Mi alma es un molino transparente.
Mi alma es este éxtasis que canta
golpeado por armas infinitas.
2. Poesía desarraigada:
Este poema de Dámaso Alonso también lo tenéis en vuestro libro de texto ( y lo podéis escuchar aquí:
http://www.palabravirtual.com/bio.php?ir=ver_voz.php&wid=35
INSOMNIO
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como
la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre ?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches ?
– HIJOS DE LA IRA, 1944-
1. Poesía neoclásica/ arraigada/ garcilasistas:
Luis Rosales
OLA EN CALMA ES TU CUERPO
Yo siempre culparé los ojos míos.
Fernando de Herrera
Albos senos en púberes jardines;
se abre una puerta, el aire se apresura,
y brillan de la noche en la ola oscura
tus muslos como saltan los delfines;
tus ojos dan al mundo sus confines,
juega el mar a la comba en tu cintura,
y la miel se convierte en atadura,
y en tu mano se encienden los jazmines,
y el sol nace en tu cuerpo, y se oye el canto
del amor como un puente entre dos ríos,
¡tan humano el milagro!, dulces bríos,
dulce sueño de ti que acaba en llanto,
porque Cuba eres tú me dueles tanto;
yo siempre culparé los ojos míos.
De: Poesía reunida 1935 – 1974
Para escuchar algunos de sus poemas: http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema1.php&pid=11169
La crítica considera que su mejor libro es “La casa encendida” donde inaugura un nuevo género: la poesía narrativa. Le mereció el Premio Nacional de Poesía de 1949. Este poema también lo tenéis en vuestro libro de texto:
PORQUE TODO ES IGUAL Y TÚ LO SABES,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.


