Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Contemporánea de la Generación del 27, Clara Campoamor encarna en España la lucha por conseguir el voto femenino.
Durante la República la mujer consiguió muchas cosas. Nombres como el de María Lejárraga o María Teresa León representan la escritura comprometida. En campos tan poco transitados por la mujer como la Filosofía, María Zambrano consigue ser ayudante en la cátedra de Ortega y Gasset. Pero eso se acaba en 1939 con el exilio de la mayoría de ellas.
En el reciente trabajo que ha hecho televisión española, vemos a Elvira Mínguez interpretando a esta mujer independiente y valiente en un mundo de hombres. Si quieres ver el episodio, aquí tienes el enlace:
Aquí os dejo algunos textos del 27 que quiero que leamos y que no vienen en el libro:
De Gerardo Diego, 1944
A, EME. O, ERRE
Amor tiene cuatro letras,
vamos a jugar con ellas.
¿Lo ves? Ya estamos en Roma.
Por todas partes se va.
Por todas partes se llega.
El viaje Amor Roma Amor
con billete de ida y vuelta.
Y ahora a jugar con los dados. «Alea jacta est». Espera.
¿Qué lees? Ramo. ¿Qué escuchas?
El ruiseñor se queja
de amor que en el ramo canta,
de amor que en el ramo mora.
Otra vez los dados vuelan
por el aire. Y cae Omar,
un príncipe de leyenda.
¿Amor de Omar? Falta ella.
Arriba los dados. Mora.
Amor de Omar a la mora.
Amor de la mora a Omar.
Siempre armo un juego de amor
que de ramo y que de mora.
Y vienen y van las letras
buscando ese amor o mar.
De Pedro Salinas, La voz a ti debida
Para vivir no quiero…
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».
De Rafael Alberti,
Tenemos documentos sonoros de Rafael Alberti, muchos de ellos están sacados de una serie de conciertos que dio con Paco Ibáñez. Se le ve aquí ya muy mayor, pero creo que merece la pena escucharlo:
Sobre los ángeles
El ángel de carbón
Feo, de hollín y fango.
¡No verte!
Antes, de nieve, áureo,
en trineo por mi alma.
Cuajados pinos. Pendientes.Y ahora por las cocheras,
de carbón, sucio.
¡Te lleven!Por los desvanes de los sueños rotos.
Telarañas. Polillas. Polvo.
¡Te condenen!Tiznados por tus manos,
mis muebles, mis paredes.En todo,
tu estampado recuerdo
de tinta negra y barro.
¡Te quemen!Amor, pulpo de sombra,malo.
De Federico García Lorca:
LA CASADA INFIEL(Romancero gitano)
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido,
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revolver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo
la luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río
La Aurora (Poeta en Nueva York)
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus
huesos que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
De Luis Cernuda, Donde habite el olvido
Para unos vivir es pisar cristales con los pies desnudos; para otros vivir es mirar el sol frente a frente.
La playa cuenta días y horas por cada niño que muere. Una flor se abre, una torre se hunde.
Todo es igual. Tendí mi brazo; no llovía. Pisé cristales; no había sol. Miré la luna; no había playa.
Qué más da. Tu destino es mirar las torres que levantan, las flores que abren, los niños que mueren; aparte, como naipe cuya baraja se ha perdido.
De Vicente Aleixandre:
Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima, con esa
indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.
También de Vicente Aleixandre:
Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo
El material más interesante en cuanto a información, textos y fotos lo he encontrado en www.cernuda.org_ pero es una página rara porque no se puede copiar la dirección para hacer el enlace. Lo seguiré intentando.
Alberti vivió casi todo el siglo XX, por eso repasar su vida y obra es un repaso de los principales acontecimientos culturales y políticos de todo el siglo y, por eso, también tenemos abundante material fotográfico, filmado, grabado…como testimonio de su vida y obra. Primero quiso ser pintor, más adelante se centró en la poesía, en realidad, siempre estuvo alternando ambas disciplinas. La Fundación “Rafael Alberti” ha recopilado buena parte de todo ello. Creo que visitar su página es interesante. Esta es su dirección:
De Lorca he elegido esta presentación con fotos y música que todos vais a reconocer:
EL AMOR OSCURO DE FEDERICO GARCÍA LORCA Lorca era un hombre apasionado, arrollador, irrefrenable. En él bullía la arrogancia de un niño y la severa angustia de una frustración latente. Ian Gibson repite sin paliativos la fascinación que Lorca ejercía entre sus contemporáneos, su carisma irresistible, la atracción perceptible de una mirada “cuyo misterio jamás llegaremos a penetrar”. Es, junto a Cervantes, el autor español sobre el que más estudios, tratados y biografías se han escrito. Vicente Aleixandre recordaba así la lectura de estos poemas que él llamó del “Amor oscuro”:
“… Recordaré siempre la lectura que me hizo, tiempo antes de partir para Granada, de su última obra lírica, que no habíamos de ver terminada. Me leía sus Sonetos de amor oscuro, prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento; puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción. Sorprendido yo mismo, no pude menos que quedarme mirándole y exclamar: ‘(…) ¡qué corazón! ¡Cuánto ha tenido que amar, cuánto que sufrir!’ Me miró y me sonrió como un niño. Al hablar así no era yo probablemente el que hablaba. Si esa obra no se ha perdido; si, para el honor de la poesía española y deleite de las generaciones hasta la consumación de la lengua, se conservan en alguna parte los originales, cuántos habrá que sepan, que aprendan y conozcan la capacidad extraordinaria, la hondura y la capacidad sin par del corazón de su poeta.”
Este texto fue escrito en el año 1937. Ya no vivía el poeta granadino. Un año antes, el 19 de agosto de 1936 era asesinado por la barbarie, la estupidez y la intolerancia. Ni siquiera muchos de los intelectuales afines al régimen se identificaron con tan irracional ajusticiamiento.
Neville recuerda las palabras de Federico, el joven andaluz que despertaba recelos y pasiones. El día 15 de julio de 1936 regresaba a Granada para retirarse de las insidias políticas y las viles banderías. Enemigo del odio y las salvajadas irracionales, su espíritu sensible pero ardido había proclamado muchas veces la igualdad y la libertad de los marginados y los indigentes:
“Me voy porque aquí me están complicando con la política, de la que no entiendo nada, ni quiero saber nada… soy amigo de todos y lo único que deseo es que todo el mundo trabaje y coma”.
Lorca que regresa de Norteamérica marcado por una angustia insoportable sí habla de la cuestión social::
“En el fondo del fondo, yo soy el mismo ahora que en el primer verso. Es sólo las circunstancias las que me han obligado a adoptar esta posición. Las circunstancias que marcan la evolución del mundo y de la civilización tienen, y deben tenerla indefectiblemente, una excepcional influencia sobre los hombres“.(…) “El artista, como observador de la vida, no puede permanecer insensible a la cuestión social“
Ciertamente Federico amaba con tal intensidad que era imposible en él cualquier pensamiento, deseo o acto conscientemente negativo que nos hiciera pensar en el trágico fin de su vida. Todos los que conocían al joven artista quedaban deslumbrados por su fascinadora mirada, por el don mágico de su cautivadora presencia. Todos los que lo conocieron testimonian la enorme suerte de haber sido amigos suyos. José María Pemán, de quien no puede sospecharse acercamiento alguno al sesgo ideológico del poeta, si es que tuvo alguno más salvo su incansable preocupación por la justicia social y el amor universal de los hombres, nos comenta con entusiasmo la alegría vital de Lorca y el deslumbramiento que ejercía entre sus compañeros de la residencia de estudiantes; ese embrujo que ya cautivó a Antonio Machado, profesor de francés en el Instituto de Baeza, hasta donde acudió, siguiendo una ruta artística, el joven Lorca con un grupo de estudiantes granadinos. El 10 de junio de 1916 se producía el encuentro. Tenía Federico dieciocho años. Tras la lectura del renuente Machado, Lorca se sienta al piano y arranca emoción y pasión en las gentes que no sólo escuchan…, ven, tocan, huelen y saborean los sones. Antonio Machado ya sabía que aquel muchacho soñaba con ser poeta, era ya poeta. Ian Gibson ha recogido éste e innumerables testimonios sobre el carisma de Lorca. Hoy se sigue manteniendo esta rotunda afirmación, clave para interpretar la personalidad y la voluntad del poeta, indicativas del feroz sinsentido de su muerte.
Pero mejor leer algunos de sus Sonetos del amor oscuro, como los llamó Aleixandre para encontrar sus palabras:
Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.
Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.
Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.
Este texto no es más que la afirmación del amor, el júbilo del carpe diem, el deseo humano y posible de su consumación terrena. Poemas de amor que el poeta escribe en plena madurez, sin atentar contra ninguna norma natural de los hombres.
EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.
Quizás éste sea una de los poemas de amor más desgarrado escrito por ser humano alguno. El poeta no calla, exclama, hierve, grita, mas -eso sí- en silencio, porque su amor no puede ser proclamado. La sociedad lo considera antinatural, reprobatorio, nocivo, intolerable.
El amor de Lorca trasciende la banalidad y el egoísmo, aunque a veces esté solo y solo se contemple como un hombre en el mundo
Como sabé¡s, los miembros de la Generación del 27 mantuvieron entre sí estrechas relaciones, publicaron en las mismas revistas, participaron en los mismos actos culturales… crearon un ambiente cultural que excedía el ámbito poético. Encontramos cineastas, pintores, músicos, hombres de teatro… Si queréis ponerles cara, podéis empezar viendo este vídeo:
Y, como ya habéis oído, había también mujeres. Algunas pintoras como Maruja Mallo: