Amor tiene cuatro letras,
vamos a jugar con ellas.
¿Lo ves? Ya estamos en Roma.
Por todas partes se va.
Por todas partes se llega.
El viaje Amor Roma Amor
con billete de ida y vuelta.
Y ahora a jugar con los dados. «Alea jacta est». Espera.
¿Qué lees? Ramo. ¿Qué escuchas?
El ruiseñor se queja
de amor que en el ramo canta,
de amor que en el ramo mora.
Otra vez los dados vuelan
por el aire. Y cae Omar,
un príncipe de leyenda.
¿Amor de Omar? Falta ella.
Arriba los dados. Mora.
Amor de Omar a la mora.
Amor de la mora a Omar.
Siempre armo un juego de amor
que de ramo y que de mora.
Y vienen y van las letras
El material más interesante en cuanto a información, textos y fotos lo he encontrado en www.cernuda.org_ pero es una página rara porque no se puede copiar la dirección para hacer el enlace. Lo seguiré intentando.
Alberti vivió casi todo el siglo XX, por eso repasar su vida y obra es un repaso de los principales acontecimientos culturales y políticos de todo el siglo y, por eso, también tenemos abundante material fotográfico, filmado, grabado…como testimonio de su vida y obra. Primero quiso ser pintor, más adelante se centró en la poesía, en realidad, siempre estuvo alternando ambas disciplinas. La Fundación “Rafael Alberti” ha recopilado buena parte de todo ello. Creo que visitar su página es interesante. esta es su dirección:
De Lorca tenemos numerosas fotos. He elegido la que aparecen en esta presentación porque están acompañadas de un poema del autor cantado en turco. Creo que puede dar una idea de hasta qué punto es conocido Lorca en otros lugares.
EL AMOR OSCURO DE FEDERICO GARCÍA LORCA Lorca era un hombre apasionado, arrollador, irrefrenable. En él bullía la arrogancia de un niño y la severa angustia de una frustración latente. Ian Gibson repite sin paliativos la fascinación que Lorca ejercía entre sus contemporáneos, su carisma irresistible, la atracción perceptible de una mirada “cuyo misterio jamás llegaremos a penetrar”. Es, junto a Cervantes, el autor español sobre el que más estudios, tratados y biografías se han escrito. Vicente Aleixandre recordaba así la lectura de estos poemas que él llamó del “Amor oscuro”:
“… Recordaré siempre la lectura que me hizo, tiempo antes de partir para Granada, de su última obra lírica, que no habíamos de ver terminada. Me leía sus Sonetos de amor oscuro, prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento; puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción. Sorprendido yo mismo, no pude menos que quedarme mirándole y exclamar: ‘(…) ¡qué corazón! ¡Cuánto ha tenido que amar, cuánto que sufrir!’ Me miró y me sonrió como un niño. Al hablar así no era yo probablemente el que hablaba. Si esa obra no se ha perdido; si, para el honor de la poesía española y deleite de las generaciones hasta la consumación de la lengua, se conservan en alguna parte los originales, cuántos habrá que sepan, que aprendan y conozcan la capacidad extraordinaria, la hondura y la capacidad sin par del corazón de su poeta.”
Este texto fue escrito en el año 1937. Ya no vivía el poeta granadino. Un año antes, el 19 de agosto de 1936 era asesinado por la barbarie, la estupidez y la intolerancia. Ni siquiera muchos de los intelectuales afines al régimen se identificaron con tan irracional ajusticiamiento.
Neville recuerda las palabras de Federico, el joven andaluz que despertaba recelos y pasiones. El día 15 de julio de 1936 regresaba a Granada para retirarse de las insidias políticas y las viles banderías. Enemigo del odio y las salvajadas irracionales, su espíritu sensible pero ardido había proclamado muchas veces la igualdad y la libertad de los marginados y los indigentes:
“Me voy porque aquí me están complicando con la política, de la que no entiendo nada, ni quiero saber nada… soy amigo de todos y lo único que deseo es que todo el mundo trabaje y coma”.
Lorca que regresa de Norteamérica marcado por una angustia insoportable sí habla de la cuestión social::
“En el fondo del fondo, yo soy el mismo ahora que en el primer verso. Es sólo las circunstancias las que me han obligado a adoptar esta posición. Las circunstancias que marcan la evolución del mundo y de la civilización tienen, y deben tenerla indefectiblemente, una excepcional influencia sobre los hombres“.(…) “El artista, como observador de la vida, no puede permanecer insensible a la cuestión social“
Ciertamente Federico amaba con tal intensidad que era imposible en él cualquier pensamiento, deseo o acto conscientemente negativo que nos hiciera pensar en el trágico fin de su vida. Todos los que conocían al joven artista quedaban deslumbrados por su fascinadora mirada, por el don mágico de su cautivadora presencia. Todos los que lo conocieron testimonian la enorme suerte de haber sido amigos suyos. José María Pemán, de quien no puede sospecharse acercamiento alguno al sesgo ideológico del poeta, si es que tuvo alguno más salvo su incansable preocupación por la justicia social y el amor universal de los hombres, nos comenta con entusiasmo la alegría vital de Lorca y el deslumbramiento que ejercía entre sus compañeros de la residencia de estudiantes; ese embrujo que ya cautivó a Antonio Machado, profesor de francés en el Instituto de Baeza, hasta donde acudió, siguiendo una ruta artística, el joven Lorca con un grupo de estudiantes granadinos. El 10 de junio de 1916 se producía el encuentro. Tenía Federico dieciocho años. Tras la lectura del renuente Machado, Lorca se sienta al piano y arranca emoción y pasión en las gentes que no sólo escuchan…, ven, tocan, huelen y saborean los sones. Antonio Machado ya sabía que aquel muchacho soñaba con ser poeta, era ya poeta. Ian Gibson ha recogido éste e innumerables testimonios sobre el carisma de Lorca. Hoy se sigue manteniendo esta rotunda afirmación, clave para interpretar la personalidad y la voluntad del poeta, indicativas del feroz sinsentido de su muerte.
Pero mejor leer algunos de sus Sonetos del amor oscuro, como los llamó Aleixandre para encontrar sus palabras:
Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.
Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.
Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.
Este texto no es más que la afirmación del amor, el júbilo del carpe diem, el deseo humano y posible de su consumación terrena. Poemas de amor que el poeta escribe en plena madurez, sin atentar contra ninguna norma natural de los hombres.
EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.
Quizás éste sea una de los poemas de amor más desgarrado escrito por ser humano alguno. El poeta no calla, exclama, hierve, grita, mas -eso sí- en silencio, porque su amor no puede ser proclamado. La sociedad lo considera antinatural, reprobatorio, nocivo, intolerable.
El amor de Lorca trasciende la banalidad y el egoísmo, aunque a veces esté solo y solo se contemple como un hombre en el mundo
Como sabé¡s, los miembros de la Generación del 27 mantuvieron entre sí estrechas relaciones, publicaron en las mismas revistas, participaron en los mismos actos culturales… crearon un ambiente cultural que excedía el ámbito poético. Encontramos cineastas, pintores, músicos, hombres de teatro… Si queréis ponerles cara, podéis empezar viendo este vídeo:
En la Residencia de Estudiantes se organizó un foco cultural al que acudían los jóvenes con inquietudes en el Madrid del momento. Quizá la actividad que de forma más bella y profunda fue desarrollada entre sus famosos residentes fue la poesía, no olvidemos que de su seno surgieron los autores de la conocida como Generación del 27. Siguiéndo a Angel González se les podría denominar como “Poetas de la Residencia”, el centro fue como “una auténtica universidad permanente y libre, abierta a todos los vientos de la cultura”, como “un lugar de encuentro de intelectuales y artistas de todas las tendencias y meridianos”, logrando representar “un estímulo para los afanes culturales y universalistas de los poetas del 27″.
En el marco más estricto de la Residencia, la poesía fue una actividad individual que tomaba cuerpo raramente en una reunión colectiva, aunque la Residencia era centro de reunión de numerosos poetas: Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, Prados, Lorca, Celaya, Alberti, Salinas, Machado, Jorge Guillén, Dámaso Alonso y Miguel Ferrá. En sus noches, Lorca reunía en su cuarto a amigos para recitarles las últimas poesías, o Unamuno leía a Juan Ramón fragmentos de “El Cristo de Velázquez”.
Se celebraban también conferencias en un tono más oficial, en las que los propios residentes conmemoraban centenarios como en el caso de la celebración en torno a la figura de Góngora, evento que se considera acto fundacional de dicha Generación del 27. Además, y mediante tres vías distintas llegaron diversos poetas extranjeros a sus ilustres recintos, podían ser enviados por el Comité Hispano- Inglés, por la Sociedad de Cursos y Conferencias, o bien, hospedados por Alberto Jiménez Fraud. Así, algunos de los más famosos poetas del momento que visitaron la Residencia fueron tales como Teixeira de Pascoaes y Eugenio Castro -1922,Paul Valéry-1924, Paul Claudel-1925, Louis Dragón-1925, Max Jacob, Paul Eluard. En boca de Jiménez Fraud y para los poetas residentes: “esos poetas eran, la voz articulada, capaz de cantar melodiosamente el sentido de nuestra institución.”
Además de poesía, otro campo literario cultivado por los residentes fue el teatro. Todos los años se solía representar el Don Juan Tenorio de Zorrilla, vista desde un tono jocoso. En 1931, la Barraca, teatro universitario dirigido por Federico García Lorca, interpretó el entremés de Cervantes , Las dos habladoras y al auto sacramental de Calderón La vida es sueño. Este grupo tuvo una parte muy importante en su desarrollo dentro de la Residencia ya que siempre ensayaba en el Auditorium.
Otro campo dentro de las representaciones lo componían, las proyecciones cinematográficas, de las que se ocupaba Luis Buñuel, consiguiendo películas de Alberto Cavalcanti o de Jean Renoir, que se proyectaban los sábados, a la que previamente se da una explicación de lo que se disponían a disfrutar,para ello tan sólo debían pagar cinco pesetas al mes.
Uno de los grandes atractivos de la Residencia eran las tertulias nocturnas y cursillos de noche, a ellas asistían literatos, novelistas y escritores; la “intelligentzia” española que residía en Madrid, desde Unamuno residente, hasta Valle-Inclán, Manuel Machado, León Felipe, Eugenio D’ors y Federico de Onis fueron los primeros que tomaron parte en esas veladas y sus conferencias tomarían cuerpo de cara al gran público una vez impresas. No sólo se recibía a escritores del país, sino que por allí pasaron personalidades como Einstein, Madame Curie, Le Corbusier, Bernard Shaw, P. Valery, Aragon, Marinetti, Tagore…
A Dalí, recién llegado de Cataluña, lo “descubrió” en la Residencia Pepín Bello cuando al pasar ante la puerta abierta de su cuarto, vio dos de sus pinturas cubistas y difundió la noticia por los miembros del grupo. Su mejor amigo llegó a ser Tarquino el Soberbio, es decir, Buñuel, y sería éste el que sacaría al catalán de su encierro y lo iniciaría en la vida de un Madrid diferente que el aragonés conocía bien. Dominaba a la perfección los ambientes nocturnos, las tertulias, los cafés…En estas reuniones había pocas mujeres, las pocas que se aventuraban eran alguna “dama de la noche” o alguna extranjera emancipada o despistada” (Ian Gibson). Pero sí estaba la pintora Maruja Mallo que se consideraba a sí misma una moderna dispuesta a romper las reglas del juego.
Dalí y Lorca se conocieron en el 23. Ambos se sintieron fascinados con el otro. Desde entonces el cuarteto Dalí, Mallo, Lorca y Buñuel protagoniza numerosas correrías. Ella no se amilanaba y demostró una especial habilidad para el juego transgresor. Para ser admitida, jugaba a la ambigüedad de género luciendo el pelo corto y despeinado (a lo garçon).
Mallo contaba que Dalí le presentó a Lorca y éste la introdujo en la Residencia donde Federico guardaba en su armario un frutero lleno de limones rociados con azucarillos. Le regaló uno y le indicó que con esto ya pertenecía a la cofradía de la perdiz.
Otro elemento importante de la época era la aparición del charleston, del jazz. Iban siempre que podían a sentarse cerca de la primera orquesta de jazz que pasó por Madrid y bebían peppermint. Dice Mallo que Federico se colocaba el vaso a la altura de los ojos y decía “¿Te has dado cuenta de la maravilla de ver los negros a través del verde peppermint?”. Bebían también dry martines. Ella acudía escondiéndose porque no estaba bien visto que una señorita frecuentara esos sitios.